Wednesday, September 06, 2006

 

El artículo de fondo

Aunque en México suele confundirse con la columna, porque también aparece en un lugar fijo con cierta periodicidad (diariamente, dos o tres veces a la semana, semanalmente) y signado con una firma reconocida, el artículo de fondo, como su nombre lo indica, trata de ir más allá de la información noticiosa encuadrándola en un contexto más amplio para proceder a su análisis.
Es cierto que el articulista de fondo también puede escoger cualquier tema de su interés y no necesariamente uno de actualidad, y que el columnista hace lo propio, pero lo tradicional en la historia del periodismo ha sido que en el artículo se trace un cuadro de mayor profundidad sobre el acontecimiento en cuestión.
Podría decirse que la diferencia entre el artículo de opinión, de fondo o de comentario, y la columna es muy sutil, pero se distinguen en primer lugar por el estilo (mucho más personal y heterodoxo en la columna) y en segundo porque la columna se identifica tipográficamente con una cabeza que le sirve de título permanente, verbigratia: Conjeturas, Red Privada, Marcador, Plaza Pública, Indicador Político, Inventario, Máscara Negra, Carta de Copilco.
Una definición escolar, la del Diccionario de la información, la comunicación y el periodismo, de José Martínez de Sousa, caracteriza al artículo como un texto unitario, de regular extensión, consagrado a una información, una explicación o un comentario, en el que el autor sostiene determinadas opiniones, desarrolla una idea o comenta un acontecimiento o hecho, normalmente de interés general.
La columna tiene características propias, de forma y contenido, que la singularizan e identifican, escribió Manuel Buendía en Ejercicio periodístico al citar una conferencia que dio el 29 de agosto de 1977. Es el género periodístico que más claramente puede diferenciarse de todos los demás: sus características externas, visuales, son fácilmente apreciables: lugar fijo, título, periodicidad, firma, formato, etcétera. Y en cuanto a la oportunidad que ofrece para el desarrollo de un estilo que puede llegar hasta la subjetividad más plena, me parece que sobrepasa las posibilidades de los otros géneros.
Y es que para Manuel Buendía, por mucho que se parezca a la columna en cuanto a su libertad temática, su enfoque y la utilización del lenguaje, “la verdad es que el artículo de fondo es monotemático y está sujeto a una estructura que no da mucho de sí”.
El artículo de comentario, de opinión o de fondo, requiere de un estilo distinto al de la columna y al de la crónica; suele mantenerse en los límites de lo convencional y lo impersonal, mientras que la columna es más libre en su expresión escrita.
En algunos periódicos del mundo, no menos que en los mexicanos, se acostumbra que todos los artículos de opinión lleven un pie de autor, una nota al pie de la página en la que se informa la filiación política del autor, por muy conocido que sea éste, y además del cargo, el título, la ocupación principal, su oficio, su relación con el tema abordado. La idea es no engañar al lector haciéndole creer que el autor del artículo es un periodista profesional que hace un comentario.
El artículo de opinión viene después de los hechos que aparecen en las primeras informaciones redactadas con objetividad e imparcialidad. En el artículo el criterio es más laxo y cabe la subjetividad del autor, que deberá resumir los hechos y otros datos brevemente porque su texto debe ser autosuficiente; no puede dar por descontado que el lector ya está enterado de la información que se comenta. Un error grave es polemizar con las declaraciones de alguien sin especificar qué fue lo que se dijo exactamente, advierte el italiano Piero Ottone en Il buon giornale, y añade: “El juicio debe quedar expresado de manera clara y si resulta confuso, ambiguo, ambivalente, es mejor no escribir nada. En el artículo de fondo hay que tener el valor de arriesgar las propias opiniones.”
Si el periódico es un vehículo para la circulación de las ideas, el artículo de fondo se suma al debate cotidiano que se da en una cierta comunidad como extensión de la plaza pública o el parlamento.
El artículo no es un alegato judicial, aunque se le parece. Es una argumentación a la manera del ensayo literario o de la invención clásica ciceroniana. Se parte de una premisa y se va bordando en torno a ella hasta volver suficientemente persuasivo el argumento. “El articulista debe desarrollar el arte de la persuasión y proyectarlo en su escrito”, decía Manuel Buendía. No puede esperar del lector que crea lo que él dice sólo porque es considerado una voz autorizada; al contrario, debe argumentar su posición respecto a la noticia que se comenta, agregaba. También estaba convencido Buendía de que la presentación del argumento tiene que basarse en hechos objetivos y que la inteligencia debe prevalecer sobre la emoción y expresar así el significado real del hecho. Enjuiciamiento, explicación, calificación, la argumentación del artículo sigue el procedimiento de armar una tesis y llegar a una síntesis.
En ningún otro género como en el artículo de fondo se antoja más evidente la semejanza entre el periodista y el historiador. Los grandes historiadores son los que saben identificar en un cierto periodo a los personajes significativos, los acontecimientos que cuentan, los estados de ánimo prevalecientes, y logran establecer las relaciones justas entre unos y otros para ofrecer un escenario coherente que permita al lector revivir hechos remotos del pasado como si hubiera sucedido ayer. “Al periodista se le puede comparar con el historiador, sólo que su tarea consiste en ofrecer un cuadro coherente de las situaciones actuales”, dice Piero Ottone. Tal vez la convivencia del historiador con documentos y hechos del pasado, y su análisis de los mismos, es lo que le facilita el comentario lúcido cargado de antecedentes que siempre trae a cuento sobre las noticias de actualidad. Piénsese si no en la evidencia de que muchos de los articulistas más notables del periodismo mexicano han sido historiadores de profesión: Daniel Cosío Villegas, Lorenzo Meyer, por ejemplo, o historiadores de la política, como Luis Javier Garrido.
Por lo demás, ¿no son los periodistas historiadores de lo inmediato, como decía Renato Leduc?

Comments:
miy interesante gracias me sirvio
 
Gracias.
 
¡Que buena información! Gracias por compartirla y por brindarme a nuevos autores a mi repertorio :D
 
¡Que buena información! Gracias por compartirla y por brindarme a nuevos autores a mi repertorio :D
 
que buena informacion gracias
 
bueno
 
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